|
8 días
después |
||
![]() |
El mundo, expectante, permanece en silencio. Un silencio extraño, cargado de murmullos, de ojos abiertos de estupor, de rostros perplejos y gestos de miedo. Sólo se escuchan claras las voces que de lejos, del norte, gritan iracundas clamando venganza; agitando a la vez las mordazas que se pretende aplicar al resto. De cerca, de aquí, palabras huecas que pregonan compromisos que no existen el el ánimo de las mayorías que esperan silenciosas. Clamores de venganza por allá, titubeos inconducentes por acá, mientras, tras los muros del poder sordos ruidos presagian el caos, la hecatombe. LAs horas pasan y ninguna voz se alza incluyendo en el discurso la palabra Basta! Se discute si se avala el atropello, se elevan plegarias por los muertos, se despide a funcionarios que disienten, se publica solo lo que parece conveniente, se miente, se confunde. PArece que no somos quienes somos, que no tenemos ni espíritu ni desición. Que solo conviene no irritar al Gran Pariente, esperar sus órdenes, aceptar el impuesto. Total, nada es nuestro - ni el destino - Nada importa más allá de hacer cerrar las fatuas cuentas. Si historia está virando a un rumbo incierto y quizás desventurado, es la hora de soltar la acollarada y evitar ser arrastrados al abismo. Otros (Francia, Brasil) lo entienden y nosostros seguimos implorando. Me apena que estudiantes, operarios, intelectuales, profesionales, clérigos, en fin el pueblo todo, no se anime a preguntar ´´de qué se trata´´ e inventar una nueva independencia. . Daniel Migone
|