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Noche Sin Final
(Basada en la novela "La Nuit et le Moment" de Crebillon Fils - 1720)
Obra de teatro en un acto - Por: Daniel Migone
Reg. Prop. Intelect. 30756 - Buenos Aires - Agosto de 1999

 


El argumento

En el ambiente licencioso de la corte francesa del siglo XVIII, el encuentro aparentemente casual entre la experta marquesa y el licencioso escritor se convierte en un duelo amatorio, en el que todas las armas son válidas.
Desarrollada en forma de novela corta por J. Crebillon hijo en 1720, este relato combina el picante desenfado del relato romántico de la época con el suspenso; concluyendo en un final exitante y sorpresivo.

Los personajes

La Marquesa
El
Doncella / Armande / Prostituta
El Alcaide de la Prisión

 


La Obra

 

1.1

El escenario está a oscuras. Música muy suave.
La luz va subiendo lentamente y descubre, sobre la mitad derecha del escenario, un dormitorio decorado al estilo siglo XVIII, con una cama con dosel enmarcada en pesados cortinados. Las patas a la derecha dan idea de una puerta ventana por la que se adivinan algunas plantas dando idea de un jardín. Hay, además, un pequeño sillón y mesas de luz. Delante de la cama, una canasta llena de manzanas.
Es de noche. (Por la ventana se cuela una luz azulada muy tenue)
Desde el centro y hacia la izquierda, una tarima baja con una pared gris de fondo, determinando un espacio en el que sólo hay una silla de madera muy robusta.
La luz sube lentamente en el sector del dormitorio.
La Marquesa se prepara para irse a dormir, ayudada por su doncella. Viste un pesado traje de noche. Lo desabrocha y lo deja caer descubriendo la complicada ropa interior de la época. Se la va quitando lentamente. La doncella levanta la ropa y sale y entra de escena llevando y trayendo prendas. Le alcanza un liviano desabillé.

(Música muy suave que va bajando lentamente)

Marquesa: Siempre estamos seguros que el día termina; pero no estamos tan seguros que la noche llegará a su fin… Que el sol volverá a aparecer … …

Doncella: (muy ocupada en lo suyo) Oui, Madame.

Marquesa: En algunas culturas, arrancan el corazón a las mujeres para garantizar que el día comience otra vez.

Doncella: (asustada) Oh!... No!... Terrible!

Marquesa: (Jocosa) Aparentemente, funciona. Siempre habrá un nuevo día… Al menos mientras las mujeres tengamos corazón. Ja! Ja! Ja!

La Marquesa termina de prepararse para dormir, y en ese momento se advierte un movimiento detrás de las cortinas, revelando que hay alguien escondido observándola.
Ella lo advierte pero hace como que lo ignora.
Canta un buho en el jardín.
La doncella vá a un rincón, toma un arco y una flecha y se lo alcanza a su ama. Arma el arco y apunta a la ventana. Dispara.

(Ruido de impacto y un aleteo que demuestra que el buho huyó).

Sonríe.

Doncella: Puedo cerrar ya la ventana?

Marquesa : Si

La sirvienta vá hacia el cortinado, y el intruso cambia de lugar para no ser visto, pero aparece desprotegido en un rincón de la habitación.
Es un hombre de edad mediana, con cara de pícaro. Va vestido con un largo batón que le cubre desde el cuello hasta los piés.
La Marquesa devuelve el arco y las flechas a la doncella y le habla sin mirarlo.

Marquesa : Qué hace usted aquí?

El : (con desparpajo) Admirando sus… habilidades.

Marquesa : Disparo solo para asustarlo. Odio que me despierte con su sonido desafinado.

El : Y si regresa?

Marquesa : Tengo más flechas… y mejor puntería... Pero… Qué hace aquí? Qué quiere?

El : Pasar un rato en su compañía.

Marquesa : En mi habitación?

El : Si

Marquesa : Me parece totalmente inoportuno.

El : Debo entender que mi visita es inconveniente?

Marquesa: Inoportuna, dije.

El : Ah! Espera a otra persona!

Marquesa : No. Yo no… Usted, quizás.

El : Yo?… No. En absoluto.

Marquesa: No le creo

El: Debo jurar?

Marquesa: No jure en vano.

El: Nadie me desvela esta noche... Solo usted...

Marquesa : Durante la cena estuvo rodeado de cuatro mujeres muy interesantes… y pienso que tiene planes con alguna de ellas.

El : Le juro que no pensaba en ninguna de sus invitadas.

Marquesa :Ni siquiera en Armande?

El : En Armande?… Menos que menos…

Marquesa: Ella, sin embargo, le miraba con ansiedad.

El: Usted muy malvada en invitarlas … O, quizás, la presionaron sabiendo que yo venía …

Marquesa : Piense lo que quiera, si eso halaga su ego.

El : Sería tonto fingir que no tuve nada que ver con Armande … o Julie … Pero eso no importa ahora.

Doncella: (termina con sus tareas y hace una reverencia para retirarse) Madame…

Marquesa : (a la doncella) Espera, Justine, quédate … (a él) Qué quiere decir con que ya no importa?

El : (mirando a Justine y acercándose) Lo sabe perfectamente …

Marquesa : No, no sé nada.

El : Corren rumores... de usted... de mi...

Marquesa: Rumores … Solo rumores…

El : Rumores que conmueven hasta los cimientos de esta, su casa.

Marquesa : Que quizás usted espera confirmar para correr a contarlos a … su Armande.

El : De ninguna manera.

Marquesa: Sospecho que le está esperando en su cuarto.

El : Mi cuarto está allí, justo frente al suyo, por lo que supongo que cualquier movimiento en ese sentido sería más que advertido por usted, o por Justine (acosa levemente a la doncella)

Marquesa : Si de rumores hablamos, un rumor es que usted se ha enamorado.

El: Yo?

Marquesa: Si. Usted.

El : Y de quién estoy enamorado?... Según esos rumores?

Marquesa: De Armande.

El: Ja!. Es sorprendente como, ciertas personas, pueden cambiar las cosas, tergiversarlas, retorcerlas, cambiarlas a su capricho y conveniencia para poder así hablar horas y horas sobre algo que incremente su ego, deslumbre a los otros y, en definitiva, perjudique el recuerdo de algo que, finalmente no fue importante...

Marquesa :Ella dice que es usted poco importante para ella.

El: (contrariado) Eso ya es pasado... Está acabado...

Marquesa:… Curioso… En general se dice que somos nosotras, las mujeres, quienes olvidamos con mayor facilidad nuestros romances. Pero... Usted parece haberse contrariado...

El : Yo creo que ambos sexos ejercen la falta de memoria … cuando les conviene.

Marquesa : Esta noche, en la cena, parecía no haber olvidado nada sobre Armande, a juzgar por sus atenciones y arrumacos...

El : Desgraciadamente.

Marquesa : Qué es eso!... Retráctese! … O … cuénteme.

El : No importa cuán inteligente o bella sea una mujer. Finalmente el chisme las gana.

Marquesa : Si. Me interesa.

El : No puedo hacerlo.

Marquesa: Hacer qué?

El: Contarle.

Marquesa : No me venga con esa tontería de la lealtad masculina. Si yo fuese un varón, ya estaría contándolo todo.

El : No es eso. Es que no puedo si ella está en la habitación. (señala a la doncella)

Marquesa : Justine es muy discreta..

La doncella hace una reverencia.

El : Si quiere mi historia, debemos estar solos.

Marquesa : Solos? … Jamás!

El : Como quiera (hace como que se va. Ella lo detiene)

Marquesa : Está bién … Justine!

Doncella: Madame.

Marquesa : Puedes ir a dormir a tus aposentos.

Doncella: A qué hora quiere que venga mañana?

Marquesa : A la hora de siempre…Por supuesto.

Doncella : (Lo mira a él y responde) Entonces esperaré a que me llame.

Marquesa: Vete... Vete... Vamos...

Justine sale, haciendo una reverencia a cada uno.

Marquesa : Vió. Me está exponiendo. Esa chica está convencida que nosotros mantenemos un romance

El : Si. Si tiene la mente sucia.

Marquesa : Si usted se enterara que un hombre pasó la noche en mi alcoba… Creería que solo hablamos?

El: Depende

Marquesa: De qué depende?

El : Su doncella sabe perfectamente que no hay nada entre nosotros… Aún…

Marquesa : (irónica) Aún… Aún hay algo entre usted y Armande.

El : Nada

Marquesa : Pero... si le hizo el amor!

El : Eso es diferente.

Marquesa : "Eso" hace una diferencia, al menos hoy en día.

El : No solo hoy en día.

Marquesa: Más a mi favor.

El: Desde siempre, el sexo y el amor son vehículos que han corrido por diferentes vias...

Marquesa : Creí que le debíamos la idea a las modernas teorías sobre la conducta humana.

El : (Tomando una manzana de una canasta con frutas) Las modernas teorías que usted menciona han rectificado nuestra manera de pensar, es cierto. Razonamos mejor… Sabemos por qué actuamos como actuamos… Qué sistemas funcionan dentro nuestro cuando nos atraemos o nos aburrimos… Si nos atraemos, nos tomamos…Y si nos aburrimos, nos separamos… Igual que siempre… Solo que ahora creemos entender mejor los por qué.

Marquesa : Y el amor?

El : El amor no tiene nada que ver en todo esto. Exageramos un impulso sensual al que catalogamos como virtud… Pero en realidad solo existe el apetito (muerde la manzana)

Marquesa : Pero aún en el fragor de la contienda sexual, seguimos diciendo "Te amo"

El: (con la boca llena) Es una manera educada de pedir. Pedir caricias, pedir correspondencia… Si nos acostamos sin amor, podemos levantarnos sin conflictos.

Marquesa : Usted es un escéptico.

El : Por qué?

Marquesa : Porque solo piensa en justificar sus… impulsos.

El : Oh! No!; A pesar de lo que dije, tengo una alta estima por esa virtud de la que le hablaba. Amo estar enamorado… Es un sentimiento sublime, escencial. Sentir cómo corre la energía por las venas, exaltando todo el cuerpo ante la sola presencia del objeto de nuestro amor… Yo lo disfruto mucho… Lo añoro cuando no lo siento… y lo paladeo cada vez que el destino me presenta la posibilidad de aprehenderlo… (muerde otro bocado de manzana)

Marquesa : Aunque no sea correspondido?

El : Siempre soy correspondido.

Marquesa: (enojada) Es soberbio... Petulante... Parece como si nunca hubiera sufrido.

El : Oh! Si… Claro que he sufrido. Pero eso lo guardo en el cajón de mis experiencias... Rogando que no se repitan y alentando una profunda indiferencia.

Marquesa : Tenga cuidado. Mostrar una exagerada indiferencia, a veces, es un pedido de atención… Casi como un grito… Inspirado por la angustia, el temor.

El:Temor? A qué?

Marquesa: A la soledad, a la falta de amor... O el exeso...

El : Yo no le tengo miedo al amor. No entiendo por qué se le teme tanto.

Marquesa : Porque es ciego, y uno corre el riesgo de tropezar… de caer…de herirse... o que le hieran..

El: O sea... Temor al abandono.

Marquesa: Es ciego, por ende, torpe.

El : Nadie entra ciego en una relación.

Marquesa : Un rey puede enamorarse de una pastora…

El : O de un pastor…

Marquesa : Bah! Su fina ironía puede ser muy peligrosa

El : Oh! Si. Sobre todo en si uno se dedica a expresar lo que piensa con papel y pluma. En esta época meten a la cárcel a los que dan la alarma y no a los que encienden el fuego.

Mientras habla se escabulle entre las cortinas pasando por detrás del tapón que contiene a la cama. Se apagan las luces del dormitorio. La Marquesa queda congelada en la postura final.
Sobre el sector izquierdo del escenario baja una reja representando un calabozo. Se oyen pasos marciales y se ilumina tenuemente el sector de la cárcel. Alguien empuja a El que aparece encerrado, vistiendo calzas negras, una camisa blanca y botas.
Alguien lee desde afuera:

Voz: Por las peligrosas compañías que frecuenta, por su insolencia con la autoridad y por sus escritos libertinos; ha sido confinado a la justicia del Rey.

El se pone en actitud soberbia y con cierta ironía habla hacia afuera.

El : Confieso que tenía otros planes para esta noche… bastante más divertidos que estar aquí viendo sus caras de monos.

Ruido de cerrojos.
Se queda solo y bastante malhumorado. Camina por la celda.

El: No me importa estar preso. Mil veces he estado prisionero de la rutina, de largas noches en soledad, de la indiferencia y el desprecio de los otros... En realidad me están haciendo un favor... Me están ofreciendo una oportunidad... La oportunidad de dialogar conmigo mismo, de confesarme errores... de descansar de romances absurdos... Bah!

En eso, de una de las paredes se desprende un pequeño trozo de mampostería dejando al descubierto un agujero entre las piedras.
El lo observa atónito. Unos segundos después, por el agujero pasan un rollito de papel que cae al suelo. El lo toma, lo abre y lee en voz alta:

El : "Escribame"… Qué es esto? (grita) Quién está allí?… Qué quiere?

Pega un ojo al agujero tratando de ver al otro lado. Mira el papelito y mira a la pared, alternativemente. Camina irritado alrededor del calabozo con el papel en la mano.

El: (malhumorado) Es esto una nueva forma de tortura? Es que no me van a dejar en paz con mi malhumor?

Comienzan a escucharse unos sollozos tristes, angustiados que provienen del otro lado. Obviamente es una mujer la que llora.
El corre al agujero y grita:

El : Qué pasa?… Quién Está allí?… Por qué llora?… Qué ha hecho?… Qué le han hecho?…

Por toda respuesta otro rollito de papel atraviesa la pared.
El lo desenrolla rápidamente y lee:

El : "Lloro por ti" (se agita) Por Dios! Por qué alguien tiene que llorar por mi?… Y decírmelo? ( al agujero) Por qué por mi? Quién eres?… Hey!, contéstame!!

Apagón.

2.2

La escena retorna a la habitación de la Marquesa.
El aparece tranquilamente comiendo su manzana y nuevamente ataviado con el batón.
La reja desaparece y suben las luces del dormitorio.

Marquesa: Seguramente merecía estar preso

El: Nadie merece estar preso.

Marquesa: Y a su vecina? Qué hizo... Le escribió?

El: Fué una experiencia que jamás olvidaré.

Marquesa: Seguro que no… En semejantes circunstancias!… Pero, vamos! Volvamos a Armande. Cuénteme.

El : (molesto) No entiendo su curiosidad. Si escuchó un romance los escuchó todos… Parecía muy compungida…

Marquesa: Armande?

El : No. La mujer de la cárcel.

Marquesa : Deje eso. Volvamos a lo nuestro…

El : (pensativo) Lo nuestro… Ah! lo nuestro… me moría de ganas de comenzar algo nuevo.

Marquesa : Con Armande?

El : Con usted, Madame… Pero estaba enamorada del Vizconde y me obligué a mantener una discreta distancia.

Marquesa : Hizo lo correcto.

El : Sabía que ese truhán le era infiel?

Marquesa : No quiero que hablemos de eso. Me recuerda lo mucho que he sufrído…

El: Bueno, pero duró algún tiempo.

Marquesa: Demasiado.

El: Como dije antes, nadie entra ciego en una relación.

Marquesa: No, es cierto... la curiosidad es la trampa...Al principio una se acerca sigilosamente. Piensa: Cómo será él?... Cómo acariciará?... Cómo hará el amor?... Avanza... Y se vá comprometiendo más y más... Entonces, una se encuentra sumergida en los intrincados vericuetos de un romance comprometido, piensa que todos los problemas se pueden allanar… Que todo puede ser defendido… Que si se ama lo suficiente, todo se arregla, todo fluye en perfecta armonía… Una puede llegar a amar por los dos… y se equivoca… (se queda pensativa un instante pero se recompone) Pero, por favor, continúe con la historia de Armande.

El : (Camina unos pasos hacia el cortinado, mientras comenta) Armande… Oh! Armande… Vulgar… Coqueta… Me perseguía, y no tenía cómo defenderme de ella… (desaparece detrás de la cortina)

2.3

Baja la luz en el dormitorio y sube en el sector opuesto del escenario - vacío -
Simultáneamente, entre patas, aparece "Armande"
(Es la misma actriz que hizo a la doncella, pero ataviada con ropa campestre ).
Risueña, mira a todos lados como escapando.
De pronto, aparece El persiguiéndola. (va vestido como en la cárcel, pero con un chaleco largo)
La corre; ella trata de esquivarlo. La atrapa, la manosea. Ella ríe y se queja un poco.

Armande: No… No… Salga… Pueden vernos…

El la abraza y la manosea torpemente, ansioso.
Ella se desmaya. El la soporta en sus brazos para que no se caiga. La mira y se angustia.
Ella reacciona, lo mira , le toma una mano y le obliga a tocarle el pecho.
El la alza y se la lleva.
Salen.

2.4

Marquesa: (al cortinado) Entonces, se aprovechó de ella!

El aparece de nuevo en el dormitorio.

El : Confieso que en esas circunstancias, podría haberme aprovechado de ella.

Marquesa : Lo hizo?

El : Eh?… Si… Si lo hice… No dejo de avergonzarme…

Marquesa: Lo creí más cortés, más caballero. Sé que Armande el fácil, pero aprovecharse así!!

El : Oh! No!… Yo soy realmente muy cortés… Le ofrecí una disculpa… Pero ella quiso que la formalizara en su alcoba…

Marquesa : Me imagino.

El : Me recibió con luces tenues… y más tenue aún de ropas. De pronto se desnudó completamente y me pidió una opinion sobre su cuerpo… Es decir, me pidió que la elogiara…

Marquesa : Y?

El : No lo hice. Es gorda. Tiene las te…

Marquesa : (interrumpiendo) Ahorre esos detalles. Y entonces?

El : Entonces… Logré intimar con mi vecina…

Marquesa : Vecina?… Qué vecina?

El : La mujer de la prisión, por supuesto. Le escribí y me contestó… Lo único que logré ver fueron las puntas de sus dedos a través del agujero en la pared.

Marquesa : Trató de conocerla?

El : De todas las maneras posibles. Pero no tuve éxito. Hasta llegué a sobornar a un guardia para que llamase a un pintor amigo mío e intentase retratarla.

Marquesa : Lo hizo?… Cómo era?

El : No lo sé. No funcionó.

Marquesa: No?

El : No. Mi amigo hizo un fantástico retrato… pero usaba una máscara de cuero.

Marquesa : Quizás era alguien muy importante…

El : Quizás. Al menos para mí lo era. La oía respirar… sollozar… Podía adivinar sus estados de ánimo, compartir su sufrimiento… Pero… No había forma de acercarse, de verla. Solo había un intercambio de papeles, notas...

Marquesa : (interrumpiendo) Esa mujer lo torturaba.

Corto apagón.

3.1

Cambio a "prisión". El aparece sentado sobre el escalón de la tarima, cabizbajo, triste.
Se abre la reja y entra el Alcaide.

Alcaide: Deseaba verme?

El : Si

Alcaide: Supongo que para conocer las razones de su encarcelamiento.

El : No. Eso ya lo sé.

Alcaide: Entonces?

El : Quiero saber quién es la mujer de la celda contigua.

Alcaide: Eso es imposible. No puedo decírselo.

El : Deme, al menos, una pista; una referencia; algo

Alcaide: Nada… Lo siento… (gira para irse pero se detiene) Esa silla… Sabe para qué es?

El : No… Una silla, supongo…

Alcaide: Un antiguo instrumento de tortura… La Bota, se llamaba… Siéntese… (El se sienta) Al reo se lo colocaba así, y se lo ataba con estas cadenas (Le pasa por encima unas cadenas que cuelgan a los costados de la silla) Luego, se lo inmovilizaba con estas tablillas (coloca unas tablas que saca del piso debajo de la silla)… Después se colocaba la primera cuña… así… (la coloca) El infeliz comenzaba a sentir dolor… un dolor muy agudo pero soportable. Aquí venía la segunda cuña, un poco más grande… (la coloca) Así… La presión comenzaba a apretar los ligamentos y cartílagos. La sangre, sin retorno, se agolpaba en los piés produciendo hematomas y hasta alguna hemorragia interna… Los dedos parecían estallar. El dolor era insoportable. Podía gritar, llorar, pero si el sujeto era valiente, aún no confesaba. Entonces se colocaba la tercera cuña… Así… Golpeándola fuerte con la masa… Con el primer golpe, las rodillas se quebraban… con el segundo, las piernas se rasgaban de arriba a abajo dejando ver fragmentos de hueso y mucha sangre. No podía dejar de gritar. El verdugo debía amordazarlo y esto lo ahogaba… Muy pocos se rehusaban confesar a esta altura. Y aún así; aunque hablara, la pregunta se repetía una y otra vez para cerciorarse que la confesión fuese verdadera… Es impresionante el camino que suele tomar la verdad… Hoy somos más refinados… menos violentos… Los métodos han cambiado… De todas maneras hay confesiones que salen muy fácilmente… otras son absolutamente imposibles…

Lo va soltando mientras dice estas últimas frases; cuando termina se vá, dejándolo sentado en la silla.

El : Solo quería saber quién es ella…

Baja la cabeza volviendo a su tristeza.
Corto apagón.

3.2

Luz en el dormitorio

Marquesa : Terrible. Inhumano. espero que no lo hayan torturado (El aparece, temblando)… Está temblando!

El : Si… De frío. La noche es fresca… y esto es todo lo que llevo puesto. (señala su batón)

Marquesa : Quiere decir que debajo de eso está desnudo?

El : Como una lombriz

Marquesa : Cómo se atreve a presentarse ante mí así?

El: Por? Muestro algo indecente?

Marquesa: No.

El: Entonces?

Marquesa: Dice que está desnudo debajo... y eso es indecente.

El: No tuve tiempo de vestirme.

Marquesa: Como es eso?

El : Bueno… Quería venir a visitarla, pero al mismo tiempo no quería… Me atormentaba pensando si tendría otro romance… Mi mente estaba tan confusa que ni me dí cuenta de lo que llevaba puesto…

Marquesa : Ja! Ja! Ja! Es una absurda mentira!… Sospecho que a Armande le debe de haber hecho cosas como ésta.

El: Qué cosas?

Marquesa : Mentirle descaradamente…

El: Basta de Armande!

Marquesa: Cuánto tiempo estuvo con ella?

El : Más de lo que debí… Unos días… una semana, tal vez un mes... No sé.

Marquesa : Con una mujer tan horrible? En realidad,nunca lo imaginé teniendo un romance con esa… cómo es?… gordita…

El : Y con quién me imaginó?

Marquesa : Con Julie

El : Qué Julie?

Marquesa : Julie Dechamps

El : Ah!… Esa Julie!… Nunca le presté demasiada atención. De veras cree que tuve algo con ella?

Marquesa : Sé muy bién de lo que hablo. Cuénteme sobre Julie.

El : En este momento, Julie no debe estar tan muerta de frío como yo.

Marquesa : Por mí, puede usted morir congelado.

El : Hay una sola forma en la que puedo seguir contando historias.

Marquesa : Y ea es?

El : Acostado en su cama.

Marquesa : Está loco? Qué clase de mujer cree que soy?

El : Me puedo resfriar…

Marquesa : Es lo mejor que podría pasarle…

El: Mire. Usted es la mujer más hermosa del mundo. Yo soy el hombre más cortés del mundo, y no veo cómo podría ser menos cortés en su cama que afuera… brrrr!

Marquesa : Nunca lo consideraría.

El : En ese caso ( se tira sobre la cama y trata de abrazarla. Ella salta, apartándose)

Marquesa : Monsieur!… Compórtese!…O no me volverá a ver.

El : No grite. Nadie puede venir. Los sirvientes están lejos. No se enterarán. Nadie dirá nada… (la atrapa)

Marquesa : No me importa lo que digan o piensen… Suélteme! Suélteme, le digo!

El : (La suelta) Está libre!

Marquesa : Usted es detestable.

Se arregla un poco y El se mete decididamente debajo de las sábanas.

Marquesa : Qué diran mis amigos cuando sepan ésto?

El : Nada

Marquesa : Por qué insiste en ocupar una camadónde no lo desean, habiendo tantas otras que le darían una cordial bienvenida.

El : Qué otras camas?

Marquesa : La de Julie, por ejemplo.

El : Julie, Ah! Julie… Es una de esas mujeres que unen la inteligencia de sus ideas con la desvergüenza en sus actos.

Marquesa : Y esto le atrae… lo excita…

El : Usted cree que una mujer excitante es todo lo que un hombre busca?

Marquesa : Creo que sí… Se le perdonan muchas cosas…

El : Muy pocos hombres estarían de acuerdo con usted en eso.

Marquesa : A veces, he pescado conversaciones en las que hablan de los atributos de esta, o de la voluptuosidad de aquella…

El : Lo hacen para confundir su íntimo temor.

Marquesa : No entiendo… Una mujer fácil y frívola como Armande, le aburre. Y a una inteligente y atractiva como Julie, le teme. Cómo debemos ser para complacerlo?

El : Como usted, Madame…

Marquesa : Pero… Si no sabe nada de mi,

El : Comentarios… Algunos comentarios…

Marquesa : Qué?… Estoy horrorizada.

El : Ninguna vanidad masculina estaría completa si nadie se enterara de la conquista.

Marquesa : El comentario también es una forma de violación... Un abuso...

El : Abuso? Eso es hipocresía. Las mujeres también hablan de que éste es así, aquel asá (hace gestos con los dedos y las manos).

Marquesa : Usted es un bruto. Entró en calor ya?

El : Un poco. Por qué?

Marquesa: Salga de la cama!

El: Ni pienso.

Marquesa : No supondrá que va a pasarse la noche entera allí.

El : Me está castigando… Cree que la puse en evidencia… y nada está más lejos de mi intención. No me interesa lo que otros opinan… Yo sólo…

Marquesa : Usted sólo me atormenta con ese tema. Si es cierto que me ama, por qué no hace lo que le pido? … Por qué no me devuelve la cama, para empezar?

El : Mañana… Me iré mañana. Antes que lleguen los sirvientes.

Marquesa : Y yo dónde duermo?

El : Aquí, a mi lado, por supuesto.

Marquesa : Está loco.

El : Por los sentimientos que usted me inspira; qué puede temer? No se dá cuenta de lo que siento por usted?

Marquesa : No. Sé que a veces he provocado su deseo. Pero el deseo es sólo la mitad del amor. Lamentablemente tengo demasiada experiencia como para confundirme con eso.

El : Usted elije pensar en eso.

Marquesa : No lo elijo. Me surge. Lo percibo. Y, créame que no me divierte en absoluto. Preferiría confiar, creer que realmente está enamorado de mi.

El : No lo cree?

Marquesa : No

El:(adopta una pose declamatoria) "Lo juro por la bendita luna que pinta en plata la copa de esos árboles…"

Marquesa : Usando palabras de alguien que es más talentoso que usted, no va a convencerme.

El : No tengo otras… Usted me obnubila… Me deja sin habla… sin inspiración…

Marquesa : Hemos sido amigos por mucho tiempo. Así que voy a dejar pasar esas… tonterías. Las consideraré un mero galanteo Por qué no me trata como a un amigo?… Un confidente? Sin esos melindres confusos y pegajosos que más que halagarme, ofenden mi inteligencia?

El : Bueno. Está bién. De todas maneras, la amistad femenina siempre tiene algo de acogedor… suave. En la masculina, en cambio, nunca falta un punto de emulación, de competencia, de exigencia implacable (se vuelve hacia si mismo) Aún así… La he amado desde que la ví por primera vez…

Marquesa : Pero no evitó buscar algunas… distracciones

El : Pero… Si usted estaba comprometida con otro!

Marquesa : Es verdad. Pero si en realidad me amaba, podría haberme demostrado una cierta ternura… No sé… algo… Es lo que cualquier otro hombre hubiera hecho… En fin, cada cual sabe lo que hace.

El : Por favor!... No se moleste!

Marquesa : Molestarme?… Puede ser… Estas cosas son las que hacen que adore mi tranquilidad actual… No vivo pensando en migrar de los brazos de un hombre a los de otro… Tengo un corazón tierno, fiel, leal… Pero todos creen que soy una seductora implacable. Desearía que se olvidaran un poco de mi... Gozar un poco de la soledad... evitar complicaciones...

El : (compungido) El temor, producto de los fracasos, no destruye la necesidad de amar… Máxime si se tiene un corazón tierno…

El buho vuelve a cantar afuera

El : …su amigo ha vuelto.

Marquesa : Lo oigo

El : Regresó justo en el momento equivocado

Marquesa : Por qué?

El : Estaba a punto de confesar que me ama…

Marquesa : Oh! no!… Todo lo que estaba por decir es que de todos los hombres que he conocido, usted es el que más aprecio.

El : (ansioso) Entonces!… Estoy en libertad de declarar mi amor por usted!!

Marquesa : Es lo único que ha hecho desde que llegó.

El : Madame! (Intenta abrazarla pero ella lo esquiva y El se cae)

Marquesa : Ja! Parece que ya no corre peligo de morir de frío. Recuerde que me debe la historia de Julie…

El : Por qué tengo que contar historias siempre yo? Es que usted no tiene nada para contarme?

Marquesa : No.

El : Mejor. (al público) Si se interrumpiese aquí este interesante momento con otra historia, la escena resultaría demasiado aburrida

Marquesa : Qué tiene de interesante este momento? A mi lo único que me interesa es que hable de Julie… O que no hable de nada.

El : Shh !!

Marquesa : Qué pasa?

El : Estoy otra vez en la prisión

Se encamina al sector de la prisión, quitándose el batón en el trayecto.

4.1

Nuevo cambio a "prisión".
Se oye una música alegre al otro lado de la pared.

El : Qué pasa?… Está alegre?… Celebra algo?… La van a liberar?… Me va a abandonar?

En ese momento entra una mujer - La "Prostituta" – (Es la misma actriz que hizo la Doncella y Armande, pero vestida y peinada diferente)
En las manos lleva una enorme bandeja con comida, pan y vino. Deja la bandeja sobre la silla y se vuelve hacia El.
Lo abraza.

El : (tratando de zafar) Eh!… Qué quiere?… Quién es usted?… Quién la mandó?…

Ella lo persigue, lo acosa, trata de desvestirlo.

Prostituta: Venga… Venga conmigo… Hágame el amor… Por favor…

El : (huyendo apenas) Dígame quién la envió.

Prostituta: Después… Ahora gocemos!

El la empuja, la tira y la arrastra fuera de escena.

El : (mientras la va arrastrando) …Una trampa!… Todo esto es una trampa!… (Al agujero en la pared) Quieres probarme!… No me crees… No confías… Qué poco conoces a los hombres!…

Regresa agitado, nervioso. Mira la bandeja, se sienta, la pone ensus rodillas y comienza a comer.
Mientras come

El : La trampa falló. Resistí la tentación hasta el final… (al publico) Era mi cumpleaños… Yo lo olvidé... pero ella lo sabía. (come)

Apagón.

4.2

Otra vez en la habitación.

Marquesa : Cómo es posible que lo haya atraído tanto una situación tan misteriosa… complicada…

El : Reconozco que fué sorprendente. Nunca antes me había pasado algo igual… Me exitaba y a la vez me angustiaba.

Marquesa : Miedo?

El : Algo así. Una especie de temor vertiginoso que me impulsaba a amarla cada vez más.

Marquesa : Le hubiera hecho el amor allí mismo, en la prisión?

El : Si hubiera podido, si. Qué otra cosa deseaba ella?

Marquesa : Tiene una deplorable opinión sobre las mujeres.

El : No. Para nada.

Marquesa : Usted cree que sólo existimos para su placer… Tiemblo de pensar que algún día puedo ser su víctima. Es humillante.

El : No hay nada de humillante en eso. Son ustedes, las mujeres, las que nos hacen hombres a los hombres. Debemos suavizar nuestros modales, aguzar el intelecto, adquirir diferentes habilidades, si es que queremos gozar de los verdaderos placeres que el amor propone. Nadie goza humillando a una mujer.

Marquesa : Puede ser… pero a mi me humilla con su insistencia. Váyase!

El : (se sorprende pero obedece) Está bién, me voy. (comienza a salir)

Ella lo detiene sutilmente.

Marquesa : Cómo puede sentir de esa manera por una mujer que ni siquiera vió?

El : (regresando) No es necesario ver… confirmar. Las ondas del amor son muy poderosas… Se transmiten atravesando grandes distancias, o gruesas paredes de piedra. Se emiten sin misericordia y se reciben sin querer; conmoviendo nuestras almas y convirtiéndonos en objetos vulnerables, ansiosos, frágiles.

Marquesa : Si. Pero hay que estar predispuesto.

El : Si uno está predispuesto, el efecto es desvastador… Pero no siempre es necesario. La magia es tan poderosa que aún en la más cruel indiferencia uno puede conmoverse ante el influjo del amor, del deseo…

Marquesa : La predisposición parece ser su estado natural… Permanente. Váyase, déjeme sola.

El : (va hacia la puerta) Sólo quería hablarle de mi amor por usted…

Marquesa : Amor de hoy…

El : Si, de hoy…Siempre el amor es de hoy… Y hay que abrevar en el día a día para que crezca, prospere… Pero éste ha nacido mucho antes de esta noche.

Marquesa : No quiero hablar de eso.

El vá hacia la puerta, la abre y comienza a salir. Ella lo detiene.

Marquesa : … Si insiste, le contaré yo una historia… (El se detiene de golpe y gira, sonriente, volviendo a entrar) … Pero tiene que jurarme que lo guardará en secreto.

El : Seré una tumba.

Marquesa : Bueno… Una vez, hace tiempo, sentí un deseo apasionado por un hombre al que no podía encarar directamente… Y tuve que inventar una estrategia especial para estar con él… Quiere oirla?

El : Me muero de curiosidad

Marquesa : Supe que esta persona, había arreglado un encuentro furtivo con una de las chicas de la Opera, en su camarín y durante una función. La ubiqué y la convencí que me prestara su traje y su máscara… y fuí yo en su lugar.

Nota: Es importante que durante el cuento, el actor represente una contenida sorpresa, ya que el sujeto en cuestión era él mismo - su personaje - y durante el relato cae en cuenta del engaño y del momento, que había olvidado.

El : (irónico) Y obtuvo lo que deseaba?

Marquesa : Fué mucho más allá de mis expectativas.

El : Supongo que le habrá pagado a la chica.

Marquesa : Si. Con el dinero que él me dejó.

El : Si fué capaz de arriesgarse a tanto por un instante de placer, no entiendo por qué me rechaza ahora…

Marquesa : Por un solo motivo.

El : Cual?

Marquesa : Nunca supo que me había poseído.

El : (socarrón) Si lo supo.

Marquesa : Cómo?

El : La reconoció.

Marquesa : Eso es imposible!… Miente!… La máscara…

El : La máscara no ocultó su risa en el momento de alcanzar el clímax.

Marquesa : Y usted como sabe que me río en…

El : (interrumpiéndola) De la mejor fuente… (se acerca, socarrón) El Vizconde…

Marquesa : (se ofende) Váyase!… Lo odio!

El, divertido, comienza a caminar por toda la habitación.

El : Se dá cuenta que me ha entregado un arma poderosa? Ahora puedo chantajearla… obtener de usted lo que quiera.

Marquesa : No es gracioso.

El : No pretendo serlo… Qué pensaría si salgo corriendo y alboroto a toda la casa contando su pequeña historia y diciendo que la escuché en su propia alcoba… Qué me daría para sellar mi boca?

Marquesa : Usted no haría eso.

El : Por qué no?… Piense en mi reputación.

Marquesa : Quiere decir que se jactará de algo que en realidad nunca ocurrió?

El : Como que nunca ocurrió? Si ocurrió… y los dos lo sabemos. Quizás, a cambio de ciertos favores... yo podría olvidar...

Marquesa : Ciertos favores?… Yo soy de las que los cumplen todos, o no cumplen ninguno.

El : Todos, entonces… (la atrapa y la arroja sobre la cama)

Marquesa : (levantándose) Basta! … Pare!…

El: Me quiero vengar.

Marquesa: Por qué se siente tan molesto?… Fué solo una pequeña trampa… Nadie salió herido… Pero... nose aproveche. No me presione, porque lo va a lamentar…

El: Yo jamás he presionado a ninguna mujer por la que no sintiera nada… (confidente)… Ni he hablado de más sólo por vanagloriarme…

Marquesa : Entonces, a qué viene este ataque!

El : La adoro… Muero de deseo… Ya sabe eso… Por qué se ofende de lo que mi amor inspira?

Marquesa : Otra vez está usando palabras ajenas… Ay los hombres!… A menudo respondo con mucho temor ante esos impulsos… Usted no vino aquí a ser tierno conmigo… Estaba aburrido y vino a verme porque quiere sacarse las ganas, o tener una historia jugosa para contar… y nada más.

El : Por qué se empeña tanto en apartarme? Me engaña para poder estar conmigo mientras convive con otro, y después me aparta duramente. Será porque no irrumpí como un ridículo Arlequín en su relación con el Vizconde?… La hubiera ofendido… Y usted me hubiese ridiculizado... Odieme, si quiere, pero sepa que siempre elegiré su desprecio al placer que otras puedan brindarme.

Marquesa : No sea melodramático.

El : (intenta abrazarla) Míreme… a los ojos… No puede ver en ellos la sinceridad de mi afecto?… No descubre acaso, la firmeza en mis sentimientos?

Marquesa : Si fuera ésta mi primera experiencia, no sería tan temerosa. Pero el corazón que me incita a entregarle está usado… golpeado por muchos fracasos… y la facilidad con la que desea obtenerlo me pone en guardia… por si se abusa de él más tarde.

El : Me pudre que las mujeres utilicen esa mezcla de inteligencia y sensibilidad para torturarse... y torturarnos. Si es que me odia, dígalo sin vueltas…

Marquesa : Sabe muy bién que no lo odio.

El : Entonces… Sea más dulce… O me pierde…

Marquesa : No puedo evitar preocuparme… Quizás, algún día, aparezca en usted un motivo de desprecio… y yo…

El : Usted qué?

Marquesa: Yo?... Nada... Nada...

El: Si no me odia, entonces... Me ama.

Marquesa : (insegura) N… No…

El : Su comportamiento la desmiente. Hace rato que sé que si me ama. Su insistencia al invitarme, su irritación cuando se me acercan otras mujeres, sus miradas, sus gestos… Todo esto me informó de su amor.

Marquesa: Se equivoca.

El: Sabe que no me equivoco.

Marquesa: Tal vez...

El: Si no puede expresarlo, déme algo, al menos, que sublime el deseo…

Marquesa : Como qué?

El : Sus labios

Marquesa : No podrá resistirlos.

El : Pruébeme

Marquesa : Espere... ahora que sabe lo que siento, no puede dudar que eventualmente será dueño del resto… Deme tiempo… Permita que me acostumbre a esta debilidad… Váyase…

El : Ahora?

Marquesa : Si

El : Es sólo un beso… Por qué tantas vueltas? …

Marquesa: No sé.

El: Me hace dudar de su amor…

Marquesa : No. No dude de eso.

El la acaricia suavemente en la cara, el cuello, los hombros.
Se miran.
Ella le aparta la mano con suavidad.

Marquesa : No debió hacer eso

El : "Si profano con mi áspera mano este santuario, fino y gentil, mis labios, como dos ávidos peregrinos estarán listos para suavizar el rudo tacto con un gentil beso"

Marquesa : Y dale con Romeo... Estás un poco mayorcito para eso.

El : En cambio tu, eres tan bella y especial como la dulce Julieta.

Marquesa : Pensé que me amabas por eso.

El : Por eso y por mucho más.

Se besan y comienzan a desvestirse lentamente.
Caen sobre la cama.
Apagón.
Música.
Al rato se oyen suspiros de placer y, finalmente, la risa de ella.

5.1

Se enciende la "carcel". El está sentado escribiendo.
Comenta en voz alta lo que escribe.

El : Se preguntarán por qué, si habíamos descubierto tan pronto nuestro amor, no nos entregamos enseguida. A veces, las cosas ocurren muy rápidamente. Casi en el mismo momento en que una mujer nos declara sus sentimientos, tomamos el resto como una rutina. Pero ésto no siempre es bueno. A veces, cuando el deseo es real, ferviente, verdadero, el tiempo lo agudiza, lo madura. Y si se pierde, en algún recuerdo, el mismo tiempo lo renueva… Distinto, quizás, pero siempre verdadero. Creciendo escencial, potente, como la vida misma…

En eso se oyen ruidos de cerrojos; una reja que se abre y una voz en off que grita:

Voz : Buenos días, Madame. Tenemos órdenes de escoltarla. Está lista?

El : (se conmueve - corre al agujero) Qué pasa?… Te llevan?… A dónde te llevan?… A dónde vas?… Contesten!!!

Se abre la puerta en su celda y entra el Alcaide

Alcaide: No grite. Gritar no tiene ningún sentido en una prisión.

El : Dónde la llevan? … Qué le van a hacer?

Alcaide: No le puedo decir

El : Al menos dígame de qué la acusan… Podrían estar equivocados… Soy abogado y…

Alcaide: Entonces sabe que la justicia siempre es ambigua, imperfecta. Pero en general, funciona. Hoy mismo, hemos sentenciado a muerte a tres reos… Dos de ellos lo merecían.

Se oye el ruido de la otra reja al cerrarse. El corre a su puerta y grita:

El : Dónde van?… Dónde te llevan?… Quiero verte! (se deprime y gira enfrentando al Alcaide que ha tomado los papeles en los que escribía)

Alcaide: Sigue escribiendo estos cuentos baratos? Aún en prisión?

El : Especialmente en la prisión.

Alcaide: Por qué tanta promoción a la seducción… Ese innoble pasatiempo?

El : Porque la virtud lo necesita

Alcaide: No sería mejor usar su talento en otras historias?

El : Quizás. Pero nadie las leería.

Alcaide: Algunas gentes de bién creen que todos los libros, sin exepción, son peligrosos

El : Si. Especialmente los buenos.

Alcaide: … Y como no se puede tolerar todo, o prohibirlo todo… Debemos quemar los libros, o a los escritores?

El : Sabe lo que dijo uno de los de su clase?

Alcaide: Quién?

El : Richelieu

Alcaide: No. Qué dijo?

El : " Denme tres líneas que haya escrito un hombre y encontraré un motivo para colgarle"

Alcaide: (agitando los papeles) Entonces, aquí tengo más de lo que necesito.

El : Vino a ejercer la censura literaria?

Alcaide: Vine por dos motivos. Primero a anunciarle su libertad…

El : Debería agradecerle?

Alcaide: No.

El : Y el segundo motivo?

Alcaide: Tapar ese agujero.

Entra un asistente con un balde y una cuchara y comienza a tapar el agujero.
El y el Alcaide, salen.

Apagón.

5.2

Se enciende el dormitorio. Los dos están en la cama.

Marquesa : Nunca pudiste saber quién era?

El : Nunca

Marquesa : Quizás asesinó a su amante.

El : O fué una espía. Tal vez la ejecutaron, o la enviaron al destierro… No sé… Pero por un tiempo, allí encerrado, sentí que mi corazón latía como nunca lo había hecho.

Marquesa : Te enamoraste de ella.

El : Creo que si... Estás celosa.

Marquesa : No. Pero tú sé celoso, por favor.

El :Yo?

Marquesa : Si… Sé injusto, protesta, enójate. Nunca creas que te amo lo suficiente… No confíes… Vibra…

El : Por qué dices eso?

Marquesa : Por miedo a perderte. Amaste a una mujer aún sin verla… Nada es tan atractivo como el misterio… y yo ya no soy un misterio… ya no hay nada que desees de mi… y mientras dudes, no dejaré de estar en tu mente.

El : No es así. Lo que tuvimos hace que te desee aún más. Nadie ha sido conmigo tan dulce como tu… Anoche, cuando vine a tu cuarto, me sentía tímido…

Marquesa : No lo pareciste

El : Utilizo la insolencia para esconder mi inseguridad… Gradualmente me hiciste entrar en un sueño… muy extraño… Hubo momentos en los que me confundí mucho.

Marquesa : Por qué?

El : Todo parecía ocurrir como algo ya vivido... Como en el cuento que escribí en la prisión… Sentí como si estuviera atrapado en mi propia fantasía… Era una sensación rara tan casual que no podía creer que fuera simple coincidencia

Marquesa : La casualidad produce maravillas

El : La casualidad no explica nada… Cómo lo hiciste?

Marquesa : (rie) El Alcaide de la prisión es un cercano y antiguo amigo mío. Cuando me enteré que te habían encerrado pedí verlo. Le rogué que me arrestara y que me ubicara en la celda contigua a la tuya. El hizo el agujero en la pared… Ya conoces el resto.

El : (se incorpora en la cama, molesto) Me engañaste dos veces. Si te creo soy un tonto!

Ella riendo saca un montón de papeles de entre las manzanas al pié de la cama y se los muestra.

Marquesa : Seguí la historia hasta donde pude. Faltaba el final.

El : Nunca escribí el final

Marquesa : Quería mostrarte quién eres en realidad. Que descubrieras en tu interior ese enorme caudal de sentimientos que posees y que a mi me atrapan y me enamoran.

El : Y yo… Me enamoré de todas tus versiones…

Marquesa : Eso es fantástico.

La luz cambia mostrando que ya es de día.

El : Ya es de día… La noche pareció tan corta!

Marquesa : Y aún quedan mil historias por contar.

El : Tenemos toda la vida para contarnos historias

Marquesa : Esta noche, juntos, hemos escrito un final…(señala los papeles)

El : Las buenas historias, las importantes, no tienen final.

Marquesa: Como las noches. Nunca estamos seguros que la noche tendrá fin. En algunas culturas, les arrancan el corazón a las mujeres para asegurarse que el día comience otra vez...

El: Nunca te voy a arrancar el corazón. Quizás... te lo pida.

Marquesa: Es tuyo.

Se besan

Telón

 

Canción:

Si esta noche
Mi ilusión
Deseó
Tiernas palabras
Y nos fue
Posible hablar
De todo
Nuestro amor
Ahora, juntos,
Vuela el tiempo,
Escaso.
Y yo sentí...
Que tu estás...
Tu...
Dijiste amor
Me diste paz
Noche sin fin...
Contieneme...
Hasta el día.